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Hace unos días me llegó una serie de encuestas que se están efectuando en Venezuela; en cada una de ellas evalúan el liderazgo nacional en un eventual proceso presidencial.
Como era de esperarse, María Corina Machado no solo ganaba sino que se transformaba en expresión casi absoluta del sentimiento nacional.
Haciendo un promedio de todas las mediciones, unas 4 que recibí, las proyecciones son así: María Corina Machado obtiene un 93% de apoyo, la “interina” un 5% y otros solo suman un 2%.
Como es evidente, la llamada “Dama de Hierro” se convirtió en un fenómeno social y emocional entre todos y cada uno de los venezolanos.
El régimen apenas rasguña un 5%, lo que me hace recordar a la vieja izquierda del periodo democrático venezolano que siempre oscilaba alrededor del 5 y 7% de la población nacional.
María Corina Machado es un sentir nacional; todos los venezolanos reconocen en ella un liderazgo real, una mujer que se ha ganado a pulso su posición en el corazón de los venezolanos.
Su constancia y entrega son símbolos de esa fuerza abrumadora que se siente en la calle; y esa realidad la saben en el mundo entero y le temen en Miraflores.
Es por tal razón que los despojos del régimen, a través de sus viudas comunicacionales están intentando revivir sus laboratorios de guerra sucia para atacar a la líder. Pero, sin duda, son esfuerzos en vano.
Primero, hablaron de un distanciamiento entre el presidente Donald Trump y María Corina, pero se quedaron con las ganas cuando vieron la fotografía de María Corina Machado en la Casa Blanca y posteriormente las reiteradas declaraciones del mandatario estadounidense refiriéndose de forma muy positiva a ella.
Después, hablaron que María Corina no tenía reconocimiento en los Estados Unidos y volvieron a hacer silencio cuando la vieron reunida con senadores y representantes del Congreso estadounidense y de inversionistas, académicos y de los demás sectores de esa gran potencia.
Ellos tratan de hablar de la relación de María Corina con Estados Unidos, porque hace mucho que se quedaron sin argumentos dentro de Venezuela, porque lo que digan no tiene validez, pues María Corina Machado ha demostrado una y otra vez su liderazgo interno. Ganando las primarias y posteriormente siendo el motor de la campaña victoriosa de Edmundo González Urrutia.
Y en el plano internacional, bastaría mencionar, el Premio Nobel de la Paz con el fue galardonada este año, para destacar su enorme influencia global.
No hay lugar a dudas, María Corina Machado está llamada a ser la guía real en Venezuela; y se está avanzando hacia ese punto.
Lo que vemos con Delcy Rodríguez es un paso dentro de un proceso que marcha hacia el cambio definitivo de la mano de nuestra líder indiscutible, nuestra líder con más del 90% de apoyo nacional, María Corina Machado.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

