
El reciente anuncio sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela revive inevitablemente un episodio que marcó la narrativa del chavismo durante años.
Por lapatilla.com
El 23 de enero de 2019, desde el llamado “Balcón del Pueblo” del Palacio de Miraflores, Nicolás Maduro anunció con tono desafiante la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, luego de que Washington reconociera a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. En ese momento, el líder chavista dio 72 horas al personal diplomático estadounidense para abandonar el país.
“He decidido romper relaciones diplomáticas y políticas con el gobierno imperialista de los Estados Unidos”, proclamó entonces ante sus adeptos.
La escena, vista hoy en retrospectiva, tiene detalles que llaman poderosamente la atención.
Maduro no estaba solo en aquel balcón. A su lado se encontraban varias de las figuras más poderosas del chavismo de la época: su esposa Cilia Flores, Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, entre otros dirigentes del oficialismo.
Siete años después, la foto parece otra historia.
Maduro y Cilia Flores terminaron detenidos por Estados Unidos tras la operación militar del 3 de enero de 2026, mientras enfrentan procesos judiciales en ese país.

Delcy Rodríguez, quien también estaba en ese balcón aquel día de 2019, es ahora quien ocupa el poder en Caracas, tras la captura del líder chavista.

Y Tareck El Aissami, otro de los presentes en aquella escena, terminó preso por el propio chavismo en medio del escándalo de corrupción conocido como PDVSA-Cripto.

Mientras tanto, el discurso antiimperialista que dominaba aquellas arengas cambió de tono.
Este jueves, Washington y el régimen chavista encabezado por Delcy Rodríguez anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares, un giro que contrasta con la retórica encendida que el chavismo mantuvo durante años contra Estados Unidos.
