
La aparición de nuevas variantes de COVID-19 continúa bajo vigilancia internacional, y una de las que más ha llamado la atención recientemente es la variante BA.3.2, también conocida como “Cigarra” o “Cicada”. Este linaje, derivado de Ómicron, ha generado interés entre autoridades sanitarias por su rápida propagación y características genéticas.
Por Infobae
Aunque no se trata de una variante considerada más peligrosa hasta el momento, su comportamiento ha llevado a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mantenga bajo monitoreo, especialmente por su posible capacidad de evadir la inmunidad previa.
¿Qué es la variante BA.3.2 o “Cigarra”?
La variante BA.3.2 de COVID-19 es un sublinaje de Ómicron identificado inicialmente en Sudáfrica a finales de 2024 y que se ha extendido a diversos países en 2025 y 2026.
También llamada “Cicada” en inglés (y “Cigarra” en español), esta variante ha sido catalogada como una variante bajo vigilancia, debido a su alto número de mutaciones y su potencial de evasión inmunológica.
Especialistas señalan que presenta decenas de cambios en la proteína spike, lo que podría influir en su capacidad para propagarse o esquivar defensas previas del organismo.
¿Por qué preocupa la variante “Cigarra”?
El principal motivo de atención no es su gravedad, sino su capacidad de transmisión y escape inmunitario.
Puede evadir parcialmente la inmunidad generada por vacunas o infecciones previas.
Ha mostrado rápida expansión internacional en distintos continentes.
Se mantiene bajo vigilancia para evaluar su impacto real en la salud pública.
Sin embargo, hasta ahora no hay evidencia de que cause cuadros más graves ni un aumento en hospitalizaciones o muertes.
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