
Tras el Jueves Santo, el Viernes Santo (que este año se conmemora el 3 de abril) marca uno de los momentos centrales de la Semana Santa, dedicado a recordar la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret dentro del Triduo Pascual.
Por El Tiempo
El Viernes Santo corresponde al quinto día de la Semana Santa y forma parte del Triduo Pascual junto con el Jueves y el Sábado Santo. En esta fecha, iglesias católicas, protestantes y ortodoxas rememoran la crucifixión de Jesús, aunque la celebración puede variar en calendario según cada tradición religiosa.
De acuerdo con los relatos evangélicos, la Pasión inicia cuando el gobernador romano Poncio Pilatos condena a muerte a Jesús tras proclamarse ‘Rey de los Judíos’. A partir de ese momento se describen los episodios de sufrimiento previos a la crucifixión.
Según los Evangelios, Jesús fue despojado de sus vestiduras, golpeado y agredido antes de ser coronado con espinas. Posteriormente, cargó la cruz hasta el Monte Gólgota, también conocido como Monte Calvario, ubicado en las afueras de Jerusalén.
En ese lugar fue crucificado junto a dos ladrones, bajo un letrero que decía: “Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos”. De esta inscripción surge la sigla INRI. Durante la crucifixión pronunció las llamadas Siete Palabras, consideradas sus últimas frases y base de reflexión para los fieles.
Entre los elementos simbólicos de la fecha se destacan:
La cruz.
La corona de espinas.
El Vía Crucis.
El color rojo en la liturgia.
La adoración de la cruz.
La representación del Santo Sepulcro.
Las prácticas de ayuno y abstinencia.
El Viernes Santo, considerado el segundo día del Triduo Pascual, se caracteriza por el recogimiento, el silencio y la reflexión en memoria de la muerte de Jesús.
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