
Mientras el huracán Melissa se aproxima a Jamaica con vientos de 260 kilómetros por hora ( km/h), los meteorólogos advierten que no es solo su categoría 5 lo que lo hace excepcionalmente peligroso, sino su velocidad de avance: apenas cinco km/h. Este ritmo glacial podría convertir a Melissa en uno de los desastres naturales más devastadores en la historia del Caribe.
Los expertos señalan que si bien los huracanes de categoría 5 dominan los titulares, son las tormentas de movimiento lento las que a menudo infligen la devastación más profunda y generalizada. Estos sistemas que se demoran son la versión de la naturaleza de la tortura por agua, cambiando un golpe único y brutal por una presión prolongada e insoportable.
Un huracán es un motor masivo diseñado para extraer humedad de la atmósfera y descargarla sobre la tierra. Cuando un sistema se estanca o avanza a solo unas pocas millas por hora, las mismas comunidades permanecen atrapadas bajo sus bandas giratorias durante horas o incluso días. El resultado son lluvias medidas en metros, no en centímetros.
El huracán Harvey en 2017 se ha convertido en el punto de referencia para este fenómeno. Después de tocar tierra en Texas, Harvey se estancó durante cinco días, extrayendo millones de litros de agua del Golfo de México y descargándolos sobre Houston y áreas circundantes. Algunas localidades recibieron más de 1.5 metros de lluvia, la mayor cantidad registrada por un ciclón tropical en Estados Unidos.
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