
El lunes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, comparó el rescate de un aviador estadounidense desaparecido y derribado sobre Irán, realizado el Domingo de Pascua, con la resurrección de Jesucristo.
Por Chris Cameron | The New York Times
Minutos después, hablando en la misma conferencia de prensa en la que se describía la operación militar, el presidente Donald Trump afirmó que Dios apoya la guerra israelí-estadounidense contra Irán, que ha matado a miles de personas, entre ellas muchos civiles. “Porque Dios es bueno”, dijo, “y Dios quiere que se cuide a la gente”.
Trump continuó: “A Dios no le gusta lo que está ocurriendo. A mí no me gusta lo que está ocurriendo. Todo el mundo dice que lo disfruto. No disfruto con esto”.
“No me gusta ver cómo matan a la gente”, dijo.
En su relato de la operación de rescate, Hegseth estableció paralelismos entre el calvario del aviador y el relato de la muerte y resurrección de Cristo que figura en la Biblia.
El avión militar F-15E, señaló, fue “derribado un viernes: el Viernes Santo”. Ese es el día en que Jesús fue crucificado.
Después de saltar sobre Irán, el aviador se escondió, dijo Hegseth, “en una cueva, una grieta, todo el sábado”, recordando la tumba excavada en una roca en la que fue enterrado Jesús.
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