El Congreso unicameral de Perú destituyó ayer de su cargo al presidente, José Jerí, por sus vínculos poco claros con empresarios chinos de dudosa reputación, a quienes visitaba de noche y de forma clandestina en restaurantes de Lima. La resolución del evidente escándalo se ha ido demorando durante un mes por el cálculo de los mismos legisladores que en octubre pasado votaron por Jerí para reemplazar en la presidencia a Dina Boluarte, quien había perdido todo el crédito político por la profunda crisis de inseguridad que vivía el país. La inminencia de las elecciones, previstas para el próximo abril, no detuvo al Congreso. Después de semanas de especulaciones, la Cámara decidió que era mejor cambiar al presidente, cuyo partido, Somos Perú, se define como democristiano, que administrar una situación que ahora solo se agravará.
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