María Isabela García, reconocida dirigente política procedente de Elorza, municipio Rómulo Gallegos del estado Apure, ha recuperado su libertad tras enfrentar un proceso de 18 meses de reclusión que denunció como profundamente arbitrario.
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Tras recibir su boleta de libertad plena en Caracas, la líder de Elorza reafirmó su compromiso con el rescate de la democracia en Venezuela. Su visión actual se enfoca en fortalecer las bases ciudadanas en el estado Apure y articular esfuerzos que trasciendan las diferencias partidistas, con el objetivo de trabajar por un país libre y por aquellos que aún permanecen tras las rejas.
En tal sentido, García relató que su detención fue ejecutada por funcionarios de la Guardia Nacional sin una orden judicial previa, bajo acusaciones de terrorismo, incitación al odio, asociación para delinquir y obstrucción de la vía pública.
El aspecto más humano y doloroso de su testimonio reside en la vulneración de su derecho a la maternidad, ya que fue privada de su libertad mientras aún amamantaba a su pequeño hijo.
La activista describió con profunda tristeza cómo fue separada del menor durante meses, privándolo de la lactancia, una situación que calificó como una muestra de extrema crueldad por parte de las autoridades.
Durante el año y seis meses que permaneció bajo custodia donde García señaló que no tuvo acceso a abogados de su elección por lo cual dependió exclusivamente de un defensor público para llevar su caso.
Esta experiencia en el sistema penitenciario le permitió experimentar las carencias en alimentación, la falta de atención médica y el grave retardo procesal que sufren muchas personas que ella considera inocentes.
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