
Jaime Lorenzo, médico cirujano y director ejecutivo de Médicos Unidos de Venezuela, señaló que la estabilización del sistema de salud implica «tratar de parar las cosas y mantenerlas sin tanto daño». Explicó que esta etapa debe preceder a fases posteriores que permitan implementar un plan o política de salud sólida.
Destacó que la salud se financia de forma pública y privada, y que «el sector sanitario público paga por ir a trabajar». Identificó tres puntos críticos: la migración forzada de personal sanitario, la deficiencia en servicios básicos como agua y electricidad, y la obsolescencia del sistema eléctrico hospitalario, que pone en riesgo los equipos médicos y el funcionamiento general.
Lorenzo advirtió sobre el daño en la población, principalmente en niños sin vacunación suficiente, pacientes con patologías crónicas y emergencias saturadas con traumatología. Resaltó que «los pacientes esperan por material para ser operados» y consideró la situación como grave.
En cuanto a la solución, afirmó que «hay que buscar alianzas para dar respuestas». Recalcó la importancia del sector privado, aunque con capacidad limitada: «no representa más allá del 25% de las camas». Precisó que el sector público opera con menos del 45% de camas activas de su capacidad histórica, y señaló que «las clínicas pueden ser útiles para patologías de baja y mediana complejidad», mientras que las operaciones mayores, como neurocirugía, no podrán darle respuesta inmediata en el sector público.
Con información de Mundo UR
