Desde su llegada a Oslo en la madrugada del 11 de diciembre, tras la ceremonia del Nobel de la Paz, María Corina Machado dejó claro que su intención era regresar a Venezuela. Ese regreso, finalmente anunciado hace unos días, ha sido una de las decisiones más difíciles de su carrera política. A pesar de los problemas de salud que la aquejaban, la extenuante atención mediática, las obligaciones políticas y el peso emocional de reencontrarse con su familia después de 16 meses en la clandestinidad, estaba convencida de que volver a Caracas era natural e inminente.

