
El cierre de «Stranger Things», tras diez años narrando la vida en Hawkins, supuso un cambio en la televisión mundial. En el pódcast Happy Sad Confused, conducido por Josh Horowitz, Matt y Ross Duffer detallaron las razones creativas detrás del desenlace y abordaron la controversia sobre el destino de Eleven. Los creadores explicaron que eligieron dejar preguntas abiertas, priorizando el impacto emocional sobre la claridad absoluta.
“Obviamente dejamos el final ambiguo a propósito”, afirmó uno de los Duffer durante la entrevista con Horowitz. “Queremos que el público decida si quiere creer o no. Hay pruebas que apuntan en ambas direcciones”, agregó, defendiendo la libertad de los seguidores para interpretar el destino de Eleven, personaje que simboliza la transición de la infancia a la madurez y la fuerza de la imaginación.
“No se trata de la mitología, sino de la emoción y de capturar lo que implica dejar atrás la infancia”, puntualizaron los autores.
Proceso creativo del desenlace
Al explicar cómo diseñaron el final, Matt y Ross Duffer señalaron que partieron de una guía inicial que fue modificada tras la cuarta temporada. “Tuvimos un largo parón por la COVID-19, lo que nos permitió revisar y mejorar el esquema de la quinta temporada”, comentaron en el pódcast. Indicaron que la estructura incluyó un epílogo extenso, inspirado en “El señor de los anillos: El retorno del rey”, aunque finalmente lo superó en duración.
Desde el principio, el objetivo fue otorgar un espacio destacado a la despedida. “Queríamos dedicar suficiente tiempo a los personajes, alejados de los fenómenos sobrenaturales”, señalaron. Por eso, el clímax de la acción se presentó al inicio del último capítulo, reservando el cierre para una secuencia prolongada enfocada en los vínculos y las despedidas.
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