
La principal operadora política del régimen, la «moderada» Delcy Rodríguez, ejecutó este viernes 20 de marzo una maniobra de comunicación directa apuntando al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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En una narrativa nada habitual para voceros del chavismo, la sucesora de Nicolás Maduro optó por «pedir cacao» al presidente norteamericano para tratar de beneficiarse con un levantamiento inmediato del cerco financiero que pesa sobre Venezuela.
Sin filtros ni intermediarios, la nueva mandamás del régimen advirtió que no dejará «espacios en blanco» en su exigencia. En un intento por presionar a Washington, Rodríguez condicionó la incipiente agenda de «cooperación y complementariedad» entre ambas administraciones a la eliminación total de las sanciones, catalogándolo como un asunto de «derecho y justicia».
Durante la transmisión, la operadora admitió el impacto crítico del bloqueo, reconociendo una «herida» profunda en la logística interna del poder chavista. «Llegó la hora de que Venezuela esté libre de sanciones».
Para cerrar su puesta en escena, Rodríguez ordenó a sus filas mantener la «unión nacional» y resistir como un «gran equipo».
