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Lino Carrillo: El problema de Venezuela no está en el subsuelo, está en la superficie (Video)

Lino Carrillo, quien trabajó en el procesamiento y la refinación de crudo pesado en Venezuela antes de ser reclutado por la canadiense Suncor Energy en 2004, habla durante una entrevista con Reuters en su residencia en Oakville, Ontario, el 30 de enero de 2026. | Foto: Reuters / Wa Lone

 

El experto petrolero Lino Carrillo sostiene que el futuro energético de Venezuela no depende realmente de cuánto petróleo tiene el país —que es muchísimo— sino de las instituciones, la seguridad jurídica y la capacidad de convertir la industria en algo más que exportación de crudo. En conversación exclusiva, el ingeniero con décadas de experiencia en la industria explicó por qué el país podría convertirse en un verdadero “hub energético de las Américas” y qué tendría que cambiar para lograrlo.

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Desde el inicio, Carrillo plantea una idea central: la discusión petrolera venezolana ha sido demasiado simplista. Venezuela no es solamente la Faja del Orinoco ni petróleo pesado. Históricamente, dos terceras partes de lo exportado por el país fueron crudos livianos y medianos. Existen yacimientos en el Zulia, Oriente y otras cuencas con características muy distintas entre sí, lo que permite ofrecer un “cóctel” de crudos con valor comercial competitivo.

Sin embargo, para él, la crisis no es geológica sino institucional.

“El problema de Venezuela no está en el subsuelo… el mayor riesgo está en la superficie”, explica, refiriéndose a la falta de seguridad jurídica y a la percepción de riesgo político para los inversionistas.

Reactivar la industria: es más fácil de lo que parece… si hay confianza

Carrillo sostiene que reactivar físicamente la industria petrolera no es lo más difícil. Oleoductos, compresores, refinerías y pozos son, en esencia, equipos industriales reparables.

La verdadera barrera es otra: el capital

“Lo difícil es conseguir quién te dé el fondo para hacerlo”, afirma. Para que las inversiones regresen, insiste, es indispensable que exista Estado de derecho y protección a la propiedad privada.

Incluso con la situación actual, algunas compañías operan con cautela. Según explicó, empresas como Chevron solo reinvierten lo que produce la operación y no realizan grandes expansiones, lo que apenas podría aumentar la producción en unos 120.000 barriles diarios, una cifra que calificó como “una gota en el mar”.

Para el experto, cuando haya garantías legales reales, las inversiones volverán porque el potencial venezolano sigue siendo altamente competitivo dentro del hemisferio.

El futuro no es solo producir petróleo

Uno de los puntos más interesantes de la conversación es el concepto del *hub energético de las Américas*, proyecto en el que Carrillo ha trabajado junto a un grupo de especialistas.

La idea rompe con el modelo tradicional de Venezuela: extraer crudo y exportarlo.

El planteamiento es integrar toda la cadena:

* producción.

* refinación.

* petroquímica.

* gas.

* hidrógeno.

* captura de carbono.

 

El objetivo es agregar valor industrial. Carrillo recuerda que transformar derivados como el propano en propileno para petroquímica puede multiplicar hasta ocho o diez veces su valor.

Además, el plan contempla una visión de 15 años, con producción de resinas y materiales industriales dentro del hemisferio bajo el esquema de “nearshoring”, reduciendo la dependencia de Asia.

Paradójicamente, el petróleo también podría vincular a Venezuela con la transición energética.

Carrillo propone utilizar antiguos yacimientos agotados para almacenar dióxido de carbono, tal como hace Noruega. El país podría recibir CO?, obtener créditos verdes y simultáneamente utilizar ese gas para recuperación secundaria de crudo.

Esto permitiría:

* aumentar producción

* financiar la industria

* insertarse en mercados energéticos modernos

El concepto convierte al país en un centro energético integral, no solo petrolero.

¿Qué hacer con PDVSA?

Sobre la estatal petrolera, Carrillo es directo: el objetivo no debe ser rescatar PDVSA como empresa, sino rescatar la industria.

La compañía —explica— posee enormes deudas, una nómina sobredimensionada y una estructura difícilmente recuperable. En su visión, el capital privado debe liderar la reconstrucción del sector.

Aun así, sí existe planificación. Según afirma, hay un plan táctico de emergencia para las primeras 100 horas y 100 días cuando ocurra una transición política.

Ese plan incluye:

* protocolos de entrada institucional

* mensajes al personal

* integración con trabajadores actuales

* coordinación con el sector eléctrico y gasífero

El objetivo sería lograr “victorias tempranas” que demuestren rápidamente un cambio real para la población.

Refinerías: la clave olvidada

Carrillo insiste en un punto frecuentemente ignorado: producir petróleo no es suficiente. “Tú no le echas petróleo al carro, tú le echas gasolina”, resume.

Por ello considera esencial recuperar el sistema de refinación (Amuay, Cardón, Puerto La Cruz y El Palito). Calcula que, con inversión, la recuperación podría lograrse en aproximadamente dos años.

Un nuevo gobierno, señala, necesitará grandes volúmenes de gasolina, diésel, jet fuel y lubricantes. Producirlos localmente sería más barato que importarlos.

El modelo fiscal

Carrillo también propone cambiar radicalmente el esquema fiscal petrolero. Inspirado en la curva de Laffer, argumenta que subir impuestos y regalías reduce la actividad económica. En cambio, un régimen fiscal competitivo aumentaría inversión, producción y, finalmente, ingresos para el Estado.

La clave, insiste, es transparencia y reglas estables.

El ingeniero se muestra optimista sobre el futuro. Considera que, con condiciones adecuadas, el regreso de inversión y talento sería rápido, incluyendo profesionales de la diáspora.

Venezuela, concluye, no necesita descubrir petróleo —ya lo tiene— sino crear instituciones que permitan aprovecharlo.

“Los activos se pueden reparar. La ingeniería existe. El reto es la confianza”, resume implícitamente su diagnóstico.

En su visión, la reconstrucción no consistirá solo en volver al pasado petrolero, sino en convertir al país en un sistema energético moderno, industrial y competitivo en todo el hemisferio.

 

También puedes escuchar la entrevista completa en Spotify AQUÍ

 

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