
La prolongada escasez de personal en los controles de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) ha dado lugar a un fenómeno inesperado en los principales aeropuertos de Estados Unidos: la aparición de “concierges de espera”, especialistas a los que los pasajeros recurren para evitar horas de fila durante la actual parálisis de 42 días en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Mientras el Congreso aprobó recientemente fondos parciales, el caos persiste y la demanda de estos servicios ha alcanzado niveles récord, según informó The New York Post.
Por Infobae
Este escenario se produce tras la huelga de 50.000 agentes del TSA, quienes llevan semanas trabajando sin recibir salario. La situación ha llevado a retrasos de hasta cinco horas en los controles de seguridad y ha motivado la renuncia de cerca de 500 empleados, de acuerdo con The Washington Post. El contexto provocó que empresas y particulares convirtieran la espera en un negocio rentable, cobrando desde USD 25 por hora por reservar un lugar en la fila para sus clientes.
Emprendedores convierten la espera en un negocio lucrativo
Uno de los pioneros en este rubro es Robert Samuel, fundador de Same Ole Line Dudes en Manhattan, quien declaró a The New York Post que la demanda de su servicio llegó a su punto más alto desde 2012, cuando fundó la empresa.
Samuel y sus más de 30 empleados, con edades entre 21 y 80 años, han recibido pedidos para hacer fila en controles del TSA en los aeropuertos LaGuardia y JFK. El servicio se ofrece a USD 25 la hora, con un mínimo de dos horas por reserva.
El line sitter designado puede llegar a los aeropuertos seis o siete horas antes del vuelo con una mochila para simular que viaja, aguardando hasta tener aproximadamente veinte personas delante antes de contactar al cliente para que ocupe su lugar.
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