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Las transiciones no son perfectas, por Julio César Arreaza

Estamos asistiendo al desmantelamiento del ecosistema criminal en tiempo real; los tipos están sometidos.

No se puede reconstruir la República, con sus potentes instituciones, sobre la impunidad de crímenes de lesa humanidad cometidos en 27 años de ignominia.

Corresponde al liderazgo legitimado por la soberanía popular el trazado de las líneas rojas, consciente de que los represores tienen en la actualidad un papel asignado, bajo vigilancia, en la transición en marcha. El bandido no puede dejar de ser bandido; por eso, la parte determinante de la transición debe descansar en el liderazgo que goza del mandato popular. Esta será la fórmula ganadora para hacer realidad la restauración de la democracia. No es venganza lo que queremos, es justicia.

La verdad ha sido excarcelada, con medidas cautelares.

Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos son un evento a tomar en cuenta como fecha límite en la coyuntura política venezolana, en el sentido de que constituyen un catalizador de las etapas transicionales previstas, y lo más seguro es que, antes de esa fecha, quede en manos de autoridades legitimadas por la soberanía nacional la conducción del país.

Insistimos en la necesidad de optimizar las tres etapas (estabilización, recuperación y transición) con miras a brindar certezas a los venezolanos. Ratificamos que no se puede construir sobre la impunidad.

Una sucesión de victorias tempranas será el incentivo real para la catarata de inversiones que se esperan en la nueva realidad venezolana. Pensable para algunos e impensable para la mayoría: normalizar la situación con un chavismo multicolor.

El camino inaplazable es el desmoronamiento de la corporación criminal desde adentro y desde afuera, enfatizamos con la tenaza efectiva externa de la comunidad internacional, y todas esas etapas serán verificadas en menos de un año.

La baja moral de los capitostes del hamponato contribuye a desmontar las amenazas de la dictadura. Somos conscientes de que nadie está jugando carritos en el transcurrir de este dinámico camino heterodoxo. A los forajidos no se les puede subestimar; sabemos de sobra que son incorregibles y que logran sus objetivos con sus marramucias de “ganar tiempo».

Desde ya deben salir las fuerzas de ocupación de cubanos, iraníes, chinos y rusos, un peligro creciente para el hemisferio. Desde ya debe cesar la utilización del Centro de Artes Teresa Carreño para actividades políticas decadentes. Desde ya deben comenzar a entregarse a sus legítimos dueños las propiedades confiscadas.

El hilo conductor de este proceso, admitiendo las circunstancias particulares de lo heterodoxo de la transición, debe ser el mandato de la soberanía popular. Sería un contrasentido frenar por mucho tiempo el mandato de alternabilidad en el poder. Los repudiados no deben pasar mucho tiempo en el poder, ya que están profundamente involucrados y comprometidos con el narcorrégimen de Maduro.

Resulta interesante que la corte de Nueva York despeje de una vez las dudas razonables sobre la nacionalidad de Maduro, y que pueda determinarse si es colombiano o venezolano.

¡Libertad plena para todos los presos políticos!

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