El “Día de la Liberación” que jubilosamente proclamó el miércoles Donald Trump en la Rosaleda de la Casa Blanca cogió a los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo, António Costa, en Samarcanda, lugar mítico de la Ruta de la Seda. No es casual que ambos estuvieran en la histórica ciudad uzbeka. Los máximos cargos institucionales de la UE habían ido allí para verse con los líderes de las antiguas repúblicas soviéticas de Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán, con el objetivo de estrechar la cooperación con Asia central. Este viaje llega apenas un mes después de que casi todo el Colegio de Comisarios fuera a la India con un fin parecido. En Nueva Delhi hubo una declaración de intenciones clara: antes de fin de año ambas partes quieren tener un acuerdo comercial.
