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OpiniónWilliam Hernández

La quema de gas en Monagas: Una ineficiencia que debemos erradicar en el nuevo renacer energético venezolano, por William Hernández

Venezuela, un país rico en recursos naturales, se enfrenta a una de las mayores paradojas de su historia: mientras el mundo avanza hacia la sostenibilidad y la eficiencia energética, en nuestro territorio seguimos desperdiciando uno de los recursos más valiosos que poseemos: el gas natural. En particular, el norte de Monagas se ha convertido en un símbolo de esta ineficiencia, donde la quema de gas en los mechurrios revela no solo una crisis energética, sino también una crisis económica.
A nivel nacional, se estima que Venezuela quema o ventea más de 2.000 millones de pies cúbicos diarios (MMPCD) de gas natural. Esta cifra es alarmante y refleja una falta de gestión y planificación que no solo afecta al medio ambiente, sino que también representa una pérdida económica significativa para el país. En Monagas, la situación es aún más crítica: se incineran aproximadamente 1.920 MMPCD, lo que equivale a la gran mayoría del gas desperdiciado en todo el país. Este despilfarro no puede ser ignorado.
La tasa de desperdicio en Venezuela es asombrosamente alta; se estima que perdemos a la atmósfera aproximadamente una cuarta parte (25%) de nuestra producción total de gas. Esta cifra coloca a nuestro país en una de las posiciones más desfavorables del mundo en términos de eficiencia en el uso de recursos energéticos. En un contexto global donde la transición hacia energías más limpias y sostenibles es cada vez más urgente, seguir quemando gas natural sin aprovechar su potencial es un acto de irresponsabilidad.
Los efectos de esta quema no se limitan únicamente al impacto ambiental. Cada día que dejamos escapar estos recursos, estamos renunciando a ingresos que podrían ser vitales para el desarrollo del país. Si consideramos que el gas natural podría ser comercializado, Venezuela estaría perdiendo alrededor de $16 millones diarios en ingresos potenciales. Esta cifra podría ser un alivio significativo para nuestra economía, contribuyendo a la inversión en infraestructura, salud y educación.
Es momento de que como nación tomemos conciencia de esta realidad y busquemos soluciones efectivas. Es imperativo implementar políticas que fomenten la captura y utilización del gas natural, así como invertir en tecnologías que reduzcan la quema y el venteo. La transformación del sector energético no solo es necesaria para mitigar el daño ambiental, sino también para reactivar nuestra economía y mejorar la calidad de vida de todos los venezolanos.
la quema de gas en el norte de Monagas es un claro ejemplo de ineficiencia que debemos erradicar. No podemos permitir que un recurso tan valioso siga siendo desperdiciado mientras enfrentamos desafíos económicos y sociales. Es hora de actuar y aprovechar nuestros recursos de manera responsable y sostenible.
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