
En la prisión William C. Holman de Alabama, Anthony Boyd fue ejecutado por asfixia con gas nitrógeno, un método que el estado comenzó a aplicar el año pasado y que genera en todo Estados Unidos. Todo comenzó con una deuda de sólo US$200.
Por El Tiempo
Boyd, de 54 años, fue declarado muerto a las 6:33 p. m. de este jueves 23 de octubre. Su condena se debió a su participación en el asesinato de Gregory Huguley, ocurrido en 1993 por una deuda de US$200 en drogas.
Según la acusación, Boyd ayudó a secuestrar y quemar vivo a Huguley en el condado de Talladega después de que éste no pagara por cocaína que había comprado.
Un testigo declaró en el juicio que Boyd ató los pies de la víctima antes de que otro hombre lo rociara con gasolina y le prendiera fuego, de acuerdo a un informe de CBS.
El jurado lo declaró culpable de asesinato capital durante un secuestro y, por una votación de 10 a 2, recomendó la pena de muerte.
Desde 1995, Boyd permanecía en el corredor de la muerte y en los últimos años había presidido Project Hope to Abolish the Death Penalty, un grupo formado por reclusos que buscan abolir la pena capital.
Durante sus últimas horas, Boyd rechazó la cena y la comida final, pero aceptó el desayuno y recibió nueve visitas, además de realizar dos llamadas telefónicas, según el Departamento de Correcciones de Alabama. En sus últimas palabras, volvió a sostener su inocencia.
Lea más en El Tiempo
