
Lo que debería ser una celebración por casi ocho décadas de historia académica, se ha convertido en el velorio de una infraestructura. La Escuela Básica Vicente Salias, un ícono del casco central de Maturín y patrimonio cultural de Monagas, arriba a su 76 aniversario sumida en el abandono más absoluto, mientras sus alumnos deambulan como «arrimados» en instituciones ajenas.
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Este viernes, un grupo de padres y representantes se apostó frente a las puertas cerradas del plantel para recordar que, aunque el Ejecutivo regional alardea hablando de «recuperación de espacios», la realidad en dicho plantel es deprimente.
Paredes agrietadas, techos que se desploman y baños colapsados son el paisaje de una escuela que, desde mayo del año pasado, fue desalojada bajo la promesa incumplida de una rehabilitación inmediata.
Más de 1.100 niños conformaban la matrícula inicial; hoy, esa cifra ha caído a menos de la mitad. El motivo: el calvario de ver clases en la Escuela Paula Bastardo, donde los niños de la Vicente Salias son tratados como ciudadanos de segunda.
«Estamos en casa ajena y en casa ajena ya fastidiamos», sentenció con crudeza Jelly García, representante de un alumno de quinto grado. García denunció que solo les permiten usar dos baños para todo el turno de la tarde y que la burocracia escolar genera roces constantes entre ambas instituciones.
Por su parte, Luisa Rodríguez, otra de las voces que dio la batalla frente al recinto deteriorado, denunció que incluso se les prohíbe el uso de la cancha techada porque «la comunidad la utiliza», obligando a los niños a realizar actividades físicas en plena calle bajo el inclemente sol de Monagas.
Los representantes aseguran haber entregado informes detallados a Fede, a la alcaldía de Maturín, a la gobernación y hasta al propio ministro de Educación, Héctor Rodríguez. La respuesta ha sido el silencio o el clásico «no hay recursos».
Sin embargo, los padres cuestionan: ¿Cómo es que sí hay presupuesto para otras obras de «maquillaje» electoral y no para un patrimonio que ha formado a generaciones de maturineses?
Mientras la directora de la institución se esconde y evita dar la cara a los representantes, la Vicente Salias sigue agonizando. El llamado es directo al gobernador chavista Ernesto Luna: “Dejen de ignorar el informe que tienen en sus escritorios. Los niños de Maturín no quieren más rifas ni vendimias para salvar su escuela. Exigen el derecho a estudiar en un techo que no se les venga encima”.






