La Segunda Guerra Mundial puede ser calificada como el más mortífero y destructivo conflicto de la historia, caracterizado por una deshumanización sistemática, crímenes de lesa humanidad a escala industrial y la violación generalizada de los derechos humanos.
Varios de los países que sufrieron ese horror belico, han preservado sus antiguos campos de concentración y exterminio nazis como lugares de memoria histórica, con la finalidad de que las generaciones actuales y futuras puedan ver físicamente dónde ocurrieron los crímenes del Holocausto y para reflexionar sobre las consecuencias del odio y la intolerancia.
El campo de concentración Auschwitz-Birkenau (Polonia) es el más conocido y se conserva como museo y memorial, con barracones, cámaras de gas y objetos personales de las víctimas. Lo mismo sucede con otros campos de concentración como: Buchenwald (Alemania) y Mauthausen-Gusen (Austria). Allí se realizan visitas educativas de estudiantes de bachillerato, donde los jóvenes escuchan testimonios de familiares de presos y reflexionan sobre los riesgos de los discursos de odio. Al recorrer los barracones y ver objetos personales de las víctimas, los jóvenes dicen que “se ponen en la piel” de quienes sufrieron el Holocausto. Esto genera una comprensión emocional que ningún libro puede transmitir.
Aquí en Venezuela «El Helicoide», fue el campo de concentración y de torturas más grande de América Latina, símbolo de torturas, prisión y centro de detencion, lugar donde el régimen chavista-madurista encerraba a los opositores para castigarlos, torturarlos y eliminarlos. En enero de este año, el régimen anunció el cierre de «El Helicoide», para convertirlo en un espacio de esparcimiento destinado a la familia policial y a las comunidades vecinas.
Sin embargo, los sectores críticos de la sociedad civil recibieron ese anuncio con escepticismo e indignación. Importantes ONGs consideran esa decisión como un intento de «borrón y cuenta nueva». Exigen que ese espacio se convierta en un Museo de la Memoria. Así ofreceria a estudiantes y visitantes una experiencia directa que va más allá de los libros; y estar en el lugar físico ayudaría a comprender la magnitud de los crímenes y la brutalidad del régimen. Estas visitas estarian ligadas a programas educativos para la promocion de valores democráticos, respeto a los derechos humanos y rechazo a la violencia.
El propósito de conserva a «El Helicoide» como un lugar de memoria histórica seria darle un sentido pedagógico, ético y social; y para mostrarle físicamente a las generaciones actuales y futuras, el lugar donde ocurrieron los crímenes del chavismo, del comunismo y del socialismo del siglo XXI.
* Abogado
Miembro de Vente Venezuela
jmcolmenares@gmail.com
