A nadie le quedan dudas que todo lo que ha hecho Delcy, la heredera del terror, ha sido obligada después de las acciones cinéticas de las FFAA de USA en Venezuela.
Nadie compra sus mensajes, muchos a través de plataformas como YouTube en la cual invaden los segundos previos a cualquier video, redes sociales y otras formas de comunicación de palangristas y apologistas, que tratan de hacer parecer éxitos su triste papel de colaboradora de su peor enemigo.
Tal vez, su única acción genuina, sincera, fue el comunicado emitido apenas tomó el timón de esta nave pirata en la que navegamos como rehenes del chavismo, en el que denunció las acciones militares ilegales, criminales, de los norteamericanos, contra un estado soberano y de las cuales resultó el secuestro de Maduro y Cilia. Con ello de precedente, apenas logren (esperan ellos) superar el tiempo que le queda a Trump con mayoría en el congreso y sus amigos demócratas les vuelvan a echar una mano cómplice, denunciarán que todo lo que hicieron fue bajo amenaza y desharán acuerdos, leyes o decisiones posteriores al 03/01, para reimponer el estado terrorista que nunca ha dejado de ser, pues solo se maquilló un poco.
¿Qué están haciendo?
Ejecutando acciones en líneas paralelas, evitando que jamás se crucen, porque saben que la fórmula de los resultados efectivos es la suma de la eficacia más la eficiencia: Hacer todo, bien y a tiempo.
Por lo tanto, las cosas se hacen fuera de tiempo, incompletas, llenas de vacíos y de “errores” que las hagan ineficaces o reversibles, según ellos gusten. Ahí está la Ley de Hidrocarburos, la cual, según los expertos, no está bien hecha, asimismo la Ley de Amnistía: Aquí todos coincidimos en que, en este país, solo basta con que el “Jefe” haga una llamada y emita una orden, para que las cosas se hagan, deshagan o dejen de hacer (eso es “poder” fáctico). Por lo tanto, para liberar a todos, totalmente, no hace falta sino una llamada. ¿Por qué no lo hizo ni lo hace? Porque los presos políticos son el único mecanismo de control, de coacción, de barrera, contra el pueblo. Sin presos políticos, quedan desarmados internamente, además, cada preso político que sale, es una historia, un caso criminal, un elemento que se presenta como evidencia incontrovertible del terrorismo de Estado ante la opinión pública mundial. Entonces su narrativa, replicada por sus palangristas y agentes que constituyen el ejército de propaganda, activos en todas las redes y medios, se quedarían sin argumentos, desnudos. Todo eso les quitaría el poco oxígeno que les queda.
Por todo eso, nada puede ni debe hacerse con efectividad. Paradójicamente, en eso están siendo efectivos.
También están siendo efectivos en la investigación de integrantes y, sobre todo, del liderazgo de las fuerzas democráticas, para hallar cualquier información que pueda ser usada para extorsión, coacción o destrucción de sus reputaciones y credibilidad. Creando con IA audios, fotografías y videos que afecten la confianza de la gente en ellos.
Por otra parte, está también la infiltración de las fuerzas democráticas: Vente Venezuela, Primero Justicia, entre otras, son blancos de operaciones en las que el chavismo está metiendo sus agentes, para extraer informaciones acerca de estrategias, acciones futuras, formas de organización, personas clave. En este último caso, identifican líderes con egos inflados, susceptibles a los halagos y dádivas…y escuchen los chismes, rumores e inventos de quienes les halagan y obsequian cosas o invitan tragos, viajes, comidas. Y esos chismes son dirigidos contra la gente leal, clave, que necesitan separar de las organizaciones. Sembrando las bases de estos rumores y chismes para minar su cohesión, implosionarlas.
Ya la campaña contra María Corina está clara, y muchos de sus protagonistas están mostrando sus rostros sin vergüenza.
Vente Venezuela, Primero Justicia y lo que surja posteriormente como fórmula unitaria frente a unas futuras megaelecciones, son el portaaviones al que muchos harán lo que sea por hundir o por subirse, y como no caben todos, habrá que bajar a quien sea. Porque si no lo pueden hundir, lo deben controlar. Esa es la estrategia.
