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Jonathan BenavidesOpinión

Jonathan Benavides: ¿Por qué no vamos a una Tercera Guerra Mundial por Irán? 

Los todólogos, opinadores siempre ignorantes, triviales y ciegos a los asuntos globales, expresan su temor por una Tercera Guerra Mundial que se inicie en Irán. Lo primero que debemos comprender es que para que una guerra mundial se desate, es que se requiere que Grandes Potencias estén dispuestas a luchar entre ellas. Pensemos en las dos guerras mundiales del Siglo XX (hubo muchas otras en la historia humana):

Primera Guerra Mundial: Francia y Reino Unido ingresan a la guerra por razones diferentes. Los primeros por sus cuentas no saldadas de la Guerra Franco-Prusiana de 1870 y los segundos porque jamás aceptarían una potencia enemiga europea que controlara las costas del Canal de la Mancha. Segunda Guerra Mundial: Casi las mismas causas; en ambas situaciones, EE.UU. ingresa porque su agenda estratégica iba en espejo con la de los aliados europeos.

Hoy existen tres Grandes Potencias: EEUU, China y Rusia. Ninguna de ellas chocará en una Tercera Guerra Mundial por Irán. Si eso pudiera existir como posibilidad, jamás EE.UU. habría iniciado la campaña contra el régimen de los ayatolás. No debe confundirse la “ampliación” de la guerra con una guerra mundial; Irán no está operando dentro de la racionalidad militar, están sus mandos sin una cadena operativa eficiente y se muestra que los mismos operan casi “por su cuenta”. Golpear a otras naciones de la región no mejora la capacidad de Irán en lo militar y los “golpeados” no tienen capacidad alguna de incidir sobre EE.UU. para que detenga la campaña.

Para que exista una Tercera Guerra Mundial, la clave es que una Gran Potencia afecte severamente los intereses vitales de otra: Si a toda costa se quiere hacer a Ucrania parte de la OTAN tendremos una Tercera Guerra Mundial; si Taiwan se declarase independiente, y China los invadiera, podríamos tener una Tercera Guerra Mundial. Noten mi potencial respecto a lo anterior; Irán no es un actor “vital” para China y Rusia, no al menos en punto a llevarlos a enfrentarse con EE.UU. Que no vayamos a una Tercera Guerra Mundial, no quiere decir que la actual guerra no afecte a otros actores. Ante eso: Ninguno tiene capacidad para influir sobre EE.UU. o Israel y detener la campaña. Ninguno tiene capacidad militar para intervenir a favor de Irán, aunque la masa de la opinión zurda occidental se rasgue las vestiduras por la tiranía teocrática iraní.

Sin espacio para otros que las Grandes Potencias

A riesgo de verme repetitivo considero que para un análisis geopolítico serio hay que insistir que no hay ningún actor multinacional que pueda influir decisivamente en los acontecimientos dramáticos del acontecer a nivel global. Solamente hay tres actores principales: EE.UU., China y Rusia, que son los que actúan fundamentalmente guiados por establecer con claridad un modus vivendi entre ellos. Uno que límite al máximo posible una escalada entre sí que pueda llevarlos a un choque frontal, algo que ninguno de los tres busca por el costo que ello significa: la destrucción total de sus respectivos Estados.

Hay solamente dos “actores de reparto” (aprovechando la jerga en momentos de los premios Oscar de la Academia) en condiciones de influenciar o bien participar de manera importante en este nuevo “Gran Juego”: India como la cuarta Gran Potencia emergente, a la que EE.UU. y Rusia tratan de tener lo más cerca posible, lo que genera no pocas fricciones, mientras que China busca a su vez “cercar” de una manera progresiva en el Índico y a la vez generar incentivos para que Delhi no genere una alternativa multinacional que afecte su propio “Camino de la Seda”; Israel como la potencia dominante en el Oriente Medio y factor clave para la interacción de toda la región con el poder económico asiático, algo que parece decantando hacia la esfera de Delhi, pero solamente lo parece.

Todo intento de desafiar directamente a una Gran Potencia luce casi imposible de llevar adelante de manera exitosa: La OTAN trató de llevarse puesta a una Gran Potencia como Rusia y ha fracasado absolutamente en ello; nadie en su sano juicio pretende hacer de Taiwan una nación independiente, pues la seguridad de un enfrentamiento a todo o nada con China es una realidad; Venezuela, Cuba e Irán han creído que podían desafiar a EE.UU. en su zona de intereses vitales, y al hacerlo cometieron un error terminal para la manera en que llevaban adelante sus actividades. Venezuela es ya un Estado bajo las directrices de EE.UU., Cuba está próxima a seguir el mismo camino y, salvo un milagro, algo similar espera a Irán.

Todo lo anterior ocurre ante la impotencia de los que pregonaron por décadas el globalismo woke en Occidente (que nada tiene que ver con el carácter global de la economía); todos ellos hoy son una pleyade de Estados irrelevantes tanto en sus acciones como en su potencial. Algunos hacen grandes esfuerzos por tener un “lugar bajo el sol” en lo que ocurre: Italia y Hungría en Europa. Argentina y Paraguay lo hacen desde 2024 y Chile se sumará luego que el payaso de Boric deje el mando el 11 Marzo. El resto observa entre atónito e impotente un mundo donde abiertamente se reconoce que todo el sueño del multilateralismo se ha desmoronado totalmente.

En 2026, el mundo ya no finge multilateralismo: es un tablero donde las tres Grandes Potencias (EE.UU., China, Rusia) negocian esferas de influencia, evitan el choque directo y aplastan cualquier desafío en sus zonas vitales. Irán está en llamas (ataques masivos EE.UU.-Israel desde finales de febrero y Trump exigiendo rendición incondicional tras un saldo de más del 60% de lanzadores de misiles iraníes destruidos); Ucrania se estanca en un sangrado lento pero ruso; Venezuela y Cuba se rinden al “America First” y el “globalismo woke” es un cadáver político en Occidente. El sueño del multilateralismo se desmoronó porque nunca fue más que una ilusión de los débiles para contener a los fuertes. Hoy, el realismo manda y es realismo ofensivo: poder duro, transacciones directas y sin piedad por los ilusos. Quien no lo vea, quedará como una reliquia del siglo XX.

 

@J__Benavides

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