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Venezuela sigue en una zona de estática viviendo un proceso que el ciudadano de a pie no termina de entender, y me atrevo a afirmar, nadie tiene claro ni dentro de la política opositora, alacrana y mucho menos oficialista. Pero juguemos a especular brevemente.
Luego del éxtasis del 3 de enero, el país comenzó a transitar un camino que tratamos de leer entre líneas, con certezas como la presencia norteamericana y una Delcy que parece a priori más un títere que un gobierno independiente. Aun así, el oficialismo tiene cierto campo de acción el cual usan para intentar mantener su influencia en los pocos adeptos que les quedan, y digo pocos con base a los resultados, no solamente del 28J, sino de los dos fraudes electorales del 2025. La calle no miente.
Delcy parece apostar a dos escenarios: el primero sería tratar de alargar el tiempo para una posible elección con la esperanza del debilitamiento de la administración Trump, sobre todo pensando en los comicios internos de noviembre en Estados Unidos, y más tras la escalada militar en Irán que podría no favorecer a los republicanos si el conflicto no termina pronto con resultados favorables. Por otra parte, desde Miraflores intentarían mantener una imagen de poder para su gente, poco creíble debido a la relación que se mantiene con Washington, pero que sigue siendo una opción ante un escenario electoral, el cual desde dentro de la Mesa de la Unidad se puja para que se realice sin ventajismo con el apoyo norteamericano lo que, por lógica, sin duda, sería devastador para el régimen acostumbrado a inventar tretas que siempre les ha beneficiado, evidentemente desde el poder absoluto y no tutelado como hoy en día.
El oficialismo pareciera dividido entre madurismo y un “rodriguizmo”, con un ala que da señales de rebelión a la línea sumisa de Delcy ante Estados Unidos, cambiando fichas y nombres en su gabinete; incómodos, sin duda, como muchos opositores con el discurso de Trump cargado de ironía que llena de flores a Delcy a sabiendas que, de momento, pareciera seguirle el plan.
Por su parte el venezolano no deja de sentir cierta fatiga entendible, el pueblo preferiría un proceso más acelerado que el que se vive, pero obvia en ese análisis prematuro el hecho de que el cáncer que nos gobierna desde hace 25 años hizo metástasis en todos los órganos y extirparlo no es cosa sencilla ni de un día, no hablamos de un solo poder, sino de todo un Estado, poderes y hasta la política opositora en muchos casos afectada.
Sí, esto es una especulación, pero sea o no sea la traducción de lo que vivimos hoy toca esperar, haciendo presión, denunciando y tratando de aprovechar el poco oxígeno que nos llega, como dicen por ahí: si ya esperamos lo mucho, esperemos lo poco.
Atentamente;
FERNANDO PINILLA
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