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Iguanas, rayos perpendiculares y sabotajes: la narrativa del régimen frente al colapso eléctrico en Venezuela

El régimen de Venezuela, representado actualmente por Delcy Rodríguez, atribuye la crisis eléctrica actual principalmente a un «fenómeno solar».

Por lapatilla.com

La historia y las causas de la crisis eléctrica en Venezuela, centrándose especialmente en los eventos masivos de 2019 y 2024. Siempre el régimen atribuye sistemáticamente los fallos a presuntos sabotajes y ataques terroristas por parte de la oposición y potencias extranjeras, llegando incluso a realizar arrestos. En contraste, expertos académicos y técnicos sostienen que el colapso se debe a la desinversión crónica, la corrupción y la falta de mantenimiento en infraestructuras vitales como la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar.

Pasaje perpendicular de los rayos solares: El argumento central es que, durante un lapso de 45 días (iniciado aproximadamente el 22 de marzo de 2026), los rayos del Sol caen directamente sobre el país en un ángulo de 90 grados. Este fenómeno, descrito como el «pasaje perpendicular de los rayos solares de sur a norte», provocaría un aumento extremo de las temperaturas y la sensación térmica.

 

Incendios forestales y sequía: El gobierno sostiene que este intenso calor y la sequía asociada incrementan el riesgo de incendios forestales, los cuales tienen una incidencia directa negativa en el sistema de transmisión eléctrica.

Sanciones económicas: Rodríguez también ha señalado que las sanciones impuestas por Estados Unidos son parte fundamental de la crisis, ya que limitan la capacidad de inversión y recuperación del sector, a pesar de los esfuerzos propios por estabilizar el servicio.

Medidas y Justificaciones Adicionales

Como respuesta a esta situación, el Ejecutivo anunció un plan de racionamiento y ahorro energético de 45 días que incluye:

Mantener los aires acondicionados a una temperatura no inferior a los 21°C.

Desconectar aparatos eléctricos que no se utilicen.

Vigilancia de zonas de vegetación y planes de poda para evitar incendios.

Históricamente, el régimen ha utilizado narrativas similares para explicar fallas masivas, recurriendo a conceptos como la «guerra eléctrica», ciberataques desde el extranjero (específicamente desde Houston y Chicago), sabotajes físicos por parte de la oposición o francotiradores, e incluso la interferencia de animales como iguanas en las instalaciones.

¿Qué otras excusas históricas ha usado el régimen venezolano?

A lo largo de más de 15 años de crisis eléctrica, el régimen venezolano ha recurrido a una amplia variedad de explicaciones que van desde fenómenos naturales hasta teorías de conspiración internacional. Las fuentes detallan las siguientes «excusas» históricas.

Sabotajes y Ataques Directos

Esta es una de las narrativas más recurrentes, sugiriendo que los fallos son provocados intencionalmente para desestabilizar al país.

Ataques cibernéticos y electromagnéticos: Durante el gran apagón de 2019, el gobierno afirmó que el sistema fue blanco de ciberataques lanzados desde Houston y Chicago para «penetrar el cerebro» del sistema eléctrico, además de ataques electromagnéticos a las líneas de transmisión.

Francotiradores: Se denunció que francotiradores atacaron y destruyeron transformadores en las presas del Bajo Caroní para provocar la desconexión de las centrales.

Ataques físicos e incendios: Se ha culpado a la oposición de realizar ataques físicos a las instalaciones y de provocar incendios mediante rutas construidas con líquidos inflamables alrededor de las torres de transmisión.

Fenómenos Naturales y Animales

Además del reciente «fenómeno solar», el régimen ha señalado otros factores ambientales

La «Iguana»: Una de las excusas más famosas y ridiculizadas por la población fue la atribución de un apagón a una iguana que supuestamente mordió cables eléctricos.

Fenómeno de El Niño y sequías: Se ha culpado repetidamente a la sequía extrema y al fenómeno de El Niño por el bajo nivel de agua en el embalse de Guri, la principal fuente hidroeléctrica del país.

Calor extremo: Se argumenta que las altas temperaturas aumentan la demanda y saturan las líneas de transmisión.

Enemigos Externos y Sectores Internos

Guerra Eléctrica y Económica: El gobierno sostiene que Venezuela padece una «guerra eléctrica» orquestada por Washington, Miami y potencias extranjeras.

Sectores adinerados y «derroche»: En diversas crisis (como en 2009-2010), el gobierno acusó a las clases altas de «desperdiciar» o «derrochar» energía, señalando que Venezuela tiene el consumo per cápita más alto de la región.

Sanciones y Bloqueo: Se argumenta que las medidas coercitivas de Estados Unidos impiden la compra de repuestos y el mantenimiento de la infraestructura.

Otros Actores

Paramilitares: También se ha mencionado la supuesta intervención de grupos paramilitares en el sabotaje de la red.

Imperio de EE. UU.: Voceros del oficialismo han llegado a culpar directamente al «imperio» por las fallas masivas.

Según expertos e ingenieros las verdaderas causas son la falta de inversión, la corrupción administrativa, la desprofesionalización del sector (fuga de cerebros) y la ausencia de mantenimiento durante dos décadas.

Corrupción sistémica y malversación de fondos: A pesar de que el país desembolsó más de 100,000 millones de dólares en proyectos eléctricos desde la declaración de la «emergencia eléctrica» en 2009, gran parte de estos recursos se perdió debido a sobreprecios, sobornos y contrataciones opacas.

Falta de mantenimiento e inversión en infraestructura: El sistema ha sufrido un abandono sostenido en sus procesos de generación, transmisión y distribución. La falta de «pica y poda» (limpieza de vegetación) en los corredores de las líneas de alta tensión ha sido un factor crítico, provocando incendios que disparan las protecciones del sistema y causan apagones masivos.

Desprofesionalización y éxodo de talento: La industria eléctrica ha perdido entre el 50% y 60% de su personal calificado, incluyendo ingenieros y técnicos experimentados que han emigrado o han sido reemplazados por personal sin formación técnica, como militares o cuadros políticos. Esto ha dejado a la estatal Corpoelec sin la capacidad operativa necesaria para manejar emergencias o realizar mantenimientos complejos.

Indisponibilidad del parque termoeléctrico: Venezuela posee una alta capacidad instalada en plantas térmicas (unos 19,000 MW), pero la gran mayoría está inoperativa por falta de repuestos, combustible (gas o gasoil) o mantenimiento deficiente. Esto obliga al país a depender en exceso de la generación hidroeléctrica del Guri (80% del suministro), lo que hace al sistema extremadamente vulnerable ante cualquier falla en las líneas de transmisión troncales.

Centralización y estatización: La creación de Corpoelec en 2007 y la eliminación de la participación privada tradujeron el sector en un caos operativo. La unificación de empresas que antes eran eficientes bajo un solo mando centralizado y politizado agravó la crisis administrativa y técnica.

Opacidad informativa: Desde el año 2010, el régimen dejó de publicar indicadores de gestión y datos técnicos del Sistema Eléctrico Nacional. Esta falta de transparencia impide que expertos independientes puedan realizar diagnósticos precisos o proponer soluciones técnicas adecuadas.

Modelos tarifarios insostenibles: La congelación de tarifas y el subsidio casi total del servicio redujeron drásticamente los ingresos de la empresa eléctrica, favoreciendo el aumento de pérdidas no técnicas y dificultando el financiamiento de operaciones básicas.

Consecuencias de la falta de mantenimiento

El abandono sostenido de la infraestructura ha dejado al sistema extremadamente vulnerable

Inoperatividad del parque térmico: Aunque Venezuela tiene 19,000 MW instalados en plantas térmicas que deberían servir de respaldo, la gran mayoría están fuera de servicio por falta de repuestos, combustible o mantenimiento deficiente

Esto obliga a una dependencia excesiva del Guri (80% del suministro), lo que hace que cualquier falla en las líneas troncales afecte a todo el país.

Falta de «pica y poda»: El descuido de la vegetación en los corredores de las líneas de alta tensión ha sido la causa directa de grandes apagones, como el de marzo de 2019, donde un incendio de maleza disparó las protecciones del sistema en Guri al afectar los conductores de 765 kV.

Obsolescencia y falta de logística: La industria carece hoy de equipos básicos, como los 13 helicópteros que antes se usaban para inspeccionar las líneas o sistemas de termografía infrarroja para detectar anomalías. Además, piezas críticas como los herrajes de las torres presentan corrosión severa por falta de atención técnica.

Efecto humano y social

Este deterioro ha tenido consecuencias letales, provocando la muerte de pacientes y neonatos en hospitales al fallar las plantas eléctricas de emergencia durante los apagones prolongados.

La corrupción y la desinversión han precarizado la calidad de vida de los venezolanos, vulnerando su acceso a servicios básicos como el agua potable y la salud.

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