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Habla Alberto Federico Ravell

La recién liberación de 19 periodistas venezolanos, algunos de los cuales llevaban más de dos años detenidos, fue un momento agridulce para la prensa del país.

Por Silvia Higuera / latamjournalismreview.org

A pesar de haber salido de prisión, los liberados viven con medidas cautelares, enfrentan procesos judiciales y presentan problemas de salud, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).

Los periodistas además se encuentran bajo secreto de sumario, deben presentarse ante las autoridades cada 30 días y no pueden salir del país, según reportó Agencia Pública.

Aún peor, al menos 5 trabajadores de medios continúan en detención enfrentando diferentes cargos como conspiración para delinquir, traición a la patria, incitación al odio y terrorismo según el SNTP.

“Estos instrumentos legales se utilizan sistemáticamente para perseguir la cobertura informativa, las opiniones críticas y los reportajes sobre la delincuencia o las protestas en un país donde la libertad de prensa sigue siendo socavada de forma sistemática”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Artur Romeu, director de la oficina para América Latina de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Uno de los casos que genera más preocupación es el de Rory Branker, editor del medio La Patilla, detenido el 20 de febrero de 2025 por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) cuando salía de su vivienda en Caracas.

Rory Branker. Foto: Cortesía

 

La pareja de Branker, quien se encontraba con él ese día, dijo que los funcionarios le informaron que el periodista había sido llevado al centro de detención El Helicoide, un lugar conocido por la reclusión de cientos de presos políticos y lleno de denuncias de violación de derechos humanos.

A su pareja la obligaron a volver a la vivienda del periodista donde la allanaron sin presentar orden y se llevaron tres computadores y dos celulares, informó en su momento la ONG Espacio Público.

A pesar de que se presumía su detención en El Helicoide, ni los familiares de Branker ni en el medio tuvieron información de él por casi siete meses. Fue gracias a la presión nacional e internacional – como que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgara medidas cautelares el 27 de agosto– que su madre logró verlo.

Anna Branker dijo que “dentro de las circunstancias, su estado físico es aceptable”, según publicó el SNTP cuando lo visitó el 15 de septiembre. Dos días antes, Branker llamó a su madre para decirle que se encontraba en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana de Boleíta en Caracas.

Su ya difícil condición empeoró cuando en octubre de 2025 su hermano, Erman Branker, quien era el único familiar directo autorizado para llevarle alimento a Boleíta, murió de un infarto, informó en su momento la ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP).

En un agravamiento de los hechos, el 8 de diciembre, las autoridades del país volvieron a trasladarlo sin informar a sus familiares y equipo legal, informó RSF. El SNTP tiene en su cuenta de X que el periodista está en la prisión de Tocorón, en el estado Aragua.

“Esto es una tragedia humana porque si tú tienes un preso, puedes defenderlo, puedes ponerle a un abogado y puedes defender sus derechos, pero aquí no hay fórmula”, dijo a LJR Alberto Federico Ravell, cofundador y director de La Patilla, quien se encuentra en el exilio.

Y es que la situación de Branker es bastante preocupante por varios factores, dijo a LJR Luis Carlos Díaz, periodista venezolano y consultor en seguridad.

Entre esos factores está la muerte de su hermano, los problemas de salud de su madre, el exilio del director del medio de comunicación para el que trabajaba y una representación legal incomunicada.

“Es tal vez el periodista por el que más hemos hecho campaña”, dijo Díaz.

De acuerdo con el SNTP, Branker es acusado de traición a la patria, financiamiento al terrorismo y conspiración. Sin embargo, tanto Díaz como Ravell no tienen muy claro los cargos en su contra, y aseguran que nunca ha sido llevado ante un tribunal.

“Dentro de las irregularidades que hay en Venezuela, eso también pasa, o sea, te niegan el debido proceso, el derecho a la defensa”, agregó Díaz.

En un artículo que conmemora los 11 meses desde la primera detención de Branker, La Patilla dijo que “no descansaremos” hasta recuperar su libertad.

“Su caso seguirá siendo una herida abierta y la prueba más incómoda de que la ofensiva contra la prensa en Venezuela no ha terminado”, señala la publicación.

Branker y la persecución contra La Patilla

La detención de Branker fue tal vez el hecho más grave de una serie de ataques en contra de La Patilla, como ciberataques que han hecho que su sitio quede fuera de línea y el bloqueo de su sitio en Venezuela.

La Patilla, dijo Ravell, se ha caracterizado por tener una línea editorial dura contra el gobierno. Años atrás, en 2022, Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), amenazó directamente al medio en su programa de televisión afirmando: “Ahora, vamos por La Patilla”.

En agosto de 2024, la periodista del medio Ana Carolina Guaita fue detenida y liberada en diciembre del mismo año.

El medio continuó con su trabajo. En el último año, ha publicado información con base en investigaciones de Estados Unidos en la que se vincularía al partido del entonces presidente Nicolás Maduro con carteles de la droga, e incluso, después de la detención de Branker, ha seguido con estas publicaciones.

Un día después de la detención de Branker, el sitio de La Patilla estuvo fuera del aire por razones desconocidas.

Por eso, Ravell cree que Branker es sobre todo “un rehén” del régimen, y en particular una estrategia de Cabello en contra del mismo Ravell y de La Patilla.

“Ha sido una cosa muy dolorosa”, dijo Ravell. “[Branker] es una persona especial en el trabajo, no ha tenido queja de nadie. Es una de las personas más queridas en La Patilla, todo el mundo lo quiere, mi familia, la familia de todos nosotros”.

Desde La Patilla y cuando se ha sabido su lugar de detención han logrado enviarle medicina y comida, dijo Ravell.

Y a pesar de estas amenazas, los periodistas en terreno han continuado con sus denuncias

“Los que se han quedado han dado la cara. Y además, no están publicando cosas falsas”, dijo Ravell.

 

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