Entre las riquezas naturales más codiciadas de Brasil destacan en los últimos meses los minerales críticos y las tierras raras, elementos cada vez más demandados a nivel global porque son indispensables para conquistar autonomía estratégica, para la seguridad nacional y para crear una nueva economía verde. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea, entre otros, cortejan al país sudamericano con la vista puesta en alcanzar un acuerdo para compartir ese tesoro. Brasil “está entre los diez principales productores de níquel, manganeso, niobio, mineral de hierro y bauxita” y ha ganado rápidamente peso en “la producción de litio, grafito natural, tierras raras, vanadio y cobre”, detalla un informe de la consultora PwC.
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