
Cuando leyó la noticia, Grace sintió que se caía. La oncóloga de 37 años había estudiado mucho. Y había aprobado su entrevista de ciudadanía estadounidense con éxito. Pensó que solo le quedaba un paso.
Por CNN
“Esté atenta al correo”, le dijo un funcionario del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos ese día de septiembre, cuenta. “Recibirá una notificación para asistir a una ceremonia”.
Pero en cambio, unos meses después, un portal del Gobierno publicó una actualización devastadora: “Ceremonia de juramento cancelada”.
En un instante, la sólida tierra estadounidense donde había pasado más de una década construyendo una carrera y una vida para su familia pareció desaparecer.
“Fue como, ‘Dios mío, estamos en caída libre’”, sostiene Grace. “No sabemos dónde vamos a aterrizar”.
Grace forma parte de un grupo creciente de aspirantes a estadounidenses cuyos casos se encuentran en el limbo después de que la administración Trump congelara indefinidamente las decisiones de ciudadanía para solicitantes de ciertos países que considera de “alto riesgo”.
La pausa también aplica a las solicitudes de tarjetas de residencia y visas de ciudadanos de esos países, que, según la administración Trump, “muestran deficiencias significativas en la selección, verificación e intercambio de información”.
CNN habló con personas en todo Estados Unidos, en estados como Washington, Wisconsin, Oklahoma, Arizona y Massachusetts, que se han visto afectadas por el repentino cambio de política, que los críticos denuncian como una medida que castiga a los inmigrantes que siguen las reglas.
“Siento que no es justo estar en esta situación, porque trabajamos muy duro”, dice Grace. La oncóloga es originaria de África y ahora reside en el sur de Estados Unidos. Pidió que se la identificara con un seudónimo y que CNN no mostrara su rostro, ni especificara dónde nació ni dónde vive ahora, porque teme ser atacada por hablar abiertamente.
Lea más en CNN
