
Las recientes subidas en el precio del combustible tras la ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán están definiendo el escenario para quienes desean viajar durante la primavera: las tarifas aéreas aumentaron de manera significativa, lo que obligó a viajeros y aerolíneas a adaptarse a un nuevo entorno de costos elevados y demanda fluctuante.
Por Infobae
De acuerdo con Deutsche Bank, Spirit Airlines registró el mayor aumento intersemanal entre nueve aerolíneas estadounidenses, con el precio más bajo para vuelos nacionales de ida. Subió a USD 193, más del doble respecto a la semana anterior.
Por su parte, otras grandes compañías como United Airlines y Delta Air Lines elevaron sus precios entre 15% y 57% para vuelos nacionales comprados con antelación, según el reporte de reservas del 6 de marzo de Deutsche Bank.
La prueba recopilada indica incrementos extraordinarios en rutas claves como las transatlánticas, caribeñas y transcontinentales, donde los precios de vuelos reservados con más de tres semanas de anticipación han más que duplicado su valor en solo una semana.
La inestabilidad internacional disparó los costos de carburante, uno de los principales factores en la determinación de tarifas, según directivos y expertos mencionados en el estudio.
Los aumentos no afectan por igual a todas las aerolíneas
El director ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, explicó al banco: “Cuando sube tan rápido, las tarifas aéreas suben. Por cierto, también bajan cuando baja el combustible. Eso es lo que siempre pasa”.
Kirby puntualizó que, si bien el petróleo es el detonante más inmediato, “la demanda de rutas y la salud de la economía también inciden sobre los precios finales”.
Según Henry Harteveldt, fundador de la firma de investigación de mercado Atmosphere Research Group, las aerolíneas con flotas más modernas —como United y Delta— podrían gestionar mejor el alza de los costos que aquellas con aviones menos eficientes. Esta diferencia tecnológica afecta el margen de maniobra para ajustar tarifas sin perder competitividad ni desincentivar la demanda.
Ante la situación, los analistas del banco de inversión estadounidense TD Cowen revisaron a la baja sus expectativas de ganancias para varias de las principales compañías aéreas.
Precisaron que las acciones de las mayores aerolíneas estadounidenses han caído entre 10% y 20% desde el inicio de la ofensiva en Irán hasta el cierre del miércoles, un dato que refleja la sensibilidad del sector a los shocks geopolíticos.
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