
Durante 67 años, desde 1947 hasta 2014, Sylvia Bloom se desempeñó como leal y fiel secretaria en Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, un estudio de abogados de élite de Wall Street.
Por Clarín
Su eficiencia y profesionalismo fueron sus grandes fortalezas. Pero, además, tuvo el privilegio de contar con una lucidez y salud inquebrantables. A tal punto que recién concretó su retiro a los 96 años.
“Sylvia era secretaria en la época en que ellas se hacían cargo de la vida de sus jefes», recordó su sobrina Jane Lockshin en la nota The New York Times International Weekly hace algunos años.
Entre esas tantas funciones, se ocupaba de las finanzas personales de sus superiores. Como parte de estas tareas, se hacía cargo de comprar las acciones que su jefe elegía para incrementar su patrimonio.
La táctica de Sylvia Bloom para generar una fortuna
Muy metódica y observadora, Bloom advirtió que los recursos de sus jefes iban dando sus frutos. Entonces, como contó su sobrina, decidió hacer lo mismo a su nombre. «En la cantidad acorde a sus ingresos”, aclaró Lockshin.
Sus apuestas también fueron rindiendo. Pero Sylvia era una persona sumamente austera y no cambió nada de su cotidianeidad.
Bloom y su esposo, Raymond Margolies, vivían en un departamento muy modesto. “Aunque podrían haberse mudado a una calle elegante, como Park Avenue, si hubieran querido”, afirmó Hyams, un compañero de trabajo durante muchísimos años.
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