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José GerbasiOpinión

El espejismo del poder: De las cartas de napoleón a los cálculos de Caracas, por José Gerbasi

En tiempos de guerra, Napoleón Bonaparte escribía cartas que no parecían de un conquistador, sino de un hombre voluntariamente ciego. A Josefina de Beauharnais le confesaba con desesperación: “No paso un día sin amarte”. Pero mientras él conquistaba imperios para impresionarla, ella disfrutaba de la vida parisina en brazos de otros. Napoleón no lograba conquistar la verdad más simple: la intensidad de uno no garantiza la fidelidad del otro.

Siglos después, el escenario ha cambiado, pero la ceguera estratégica persiste. Hoy, la relación entre figuras como Donald Trump y los operadores del régimen venezolano, como Delcy Rodríguez, no se escribe con romance, sino con la misma arquitectura del autoengaño. Así como Napoleón creía que su pasión domaba el corazón de Josefina, hoy parece instalarse la narrativa de que el régimen de Maduro ha «cambiado», que está actuando con sensatez o que es un socio viable para la estabilidad.

El problema no es la diplomacia, sino confundir la supervivencia táctica con la buena voluntad. El régimen venezolano no ha cambiado su naturaleza; simplemente ha aprendido a manejar el lenguaje que ciertos líderes quieren escuchar.

Napoleón veía amor donde había conveniencia.Trump parece ver orden y «buen juicio» donde hay un cálculo frío para atornillarse en el poder.

Al igual que el corso ignoraba las infidelidades en París para no romper su refugio emocional, hoy se corre el riesgo de ignorar la realidad represiva y el desmantelamiento democrático en Venezuela en favor de una narrativa de «normalización» que solo beneficia al opresor.

El Poder no Ama, el Poder Usa

En la política de alto nivel, un gesto no es una alianza y una concesión no es fidelidad. Entre Washington y Caracas no hay una «nueva etapa» basada en valores compartidos; hay un tablero de ajedrez donde el régimen de Maduro mueve piezas para ganar tiempo, mientras proyecta una imagen de cooperación que seduce a quienes buscan soluciones rápidas.

La tragedia de Napoleón no fue amar, fue no ver a tiempo. No ver que Josefina no respondía a su fuego, sino a su posición. La ceguera actual es similar: creer que el régimen está «actuando bien» es ignorar que su único objetivo es la permanencia. Al final, puedes firmar acuerdos y proyectar una relación de respeto mutuo, pero eso no obliga al otro a ser honesto.

La realidad, terca y silenciosa, siempre termina imponiéndose: El poder no se reforma por amabilidad; se adapta para no caer. Quien cree que el lobo se ha vuelto oveja solo porque ha aprendido a balar, termina siendo el protagonista de su propia derrota histórica.

Vamos por más..

@jgerbasi

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