El coronel de Guardia Nacional (GNB), Pedro Zambrano Hernández, quien fue formado en una familia de tradición militar, donde sus abuelos (maternos y paternos) y su padre dedicaron décadas a las Fuerzas Armadas, fue privado de libertad de manera arbitraria el 25 de enero de 2018.
Inicialmente fue recluido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), ubicado en Plaza Venezuela, Caracas, donde recibió fuertes torturas que le causaron graves problemas de salud.
A raíz de los daños físicos sufridos en prisión, sus abogados lograron una medida cautelar. Sin embargo, el 4 de agosto de ese mismo año (2018), nuevamente se lo llevaron a la fuerza de su hogar y fue acusado de supuesto intento de magnicidio, recibiendo una condena de 30 años de prisión.
Actualmente se encuentra en la cárcel Ramo Verde y lo acusan de «traición a la patria y terrorista», dijo su progenitora, Aura Hernández.
Igualmente, destacó que en casa sus cinco hijos (huérfanos de madre) y todos sus familiares esperan que, a través de la Ley de Amnistía, pronto logre su libertad plena.
