
Los recientes ataques de Ucrania contra infraestructura petrolera rusa en el mar Báltico comenzaron a afectar la capacidad de Moscú para capitalizar el alza del precio del crudo provocada por la guerra en Medio Oriente.
Según datos recopilados por Bloomberg, las ofensivas con drones impactaron terminales estratégicas y obligaron a suspender parcialmente las exportaciones, en un momento en que Rusia esperaba aumentar significativamente sus ingresos energéticos.
Las terminales de Primorsk y Ust-Luga, responsables de una porción sustancial de las exportaciones marítimas de crudo ruso, fueron alcanzadas esta semana. Antes de los ataques, ambas instalaciones gestionaban cerca del 45% del volumen total exportado por vía marítima, equivalente a alrededor de 1,72 millones de barriles diarios.
El incremento del precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril había elevado el valor del crudo ruso a niveles no vistos en casi cuatro años, generando expectativas de ingresos diarios cercanos a los 150 millones de dólares.
Sin embargo, los daños en estas instalaciones alteraron ese escenario. En Ust-Luga, las operaciones de carga permanecieron detenidas tras un ataque que provocó incendios en tanques de almacenamiento y equipos de carga.
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