
Dos sacerdotes, uno de ellos español, fallecieron ahogados el viernes en Ecuador cuando se lanzaron al mar para salvar a un monaguillo que era arrastrado por el fuerte oleaje, y fueron enterrados este fin de semana en la provincia costera del Guayas, cuya capital es Guayaquil.
Cientos de personas llegaron hasta la parroquia San Alberto Magno, en la zona de Daule para dar el último adiós a su párroco, guía espiritual y amigo, informó este domingo la televisión Teleamazonas.
Agregó que el sacerdote Alfonso Avilés, nacido en Murcia, tenía más de 30 años de vida sacerdotal y nueve años de servicio en esa comunidad.
«Muchos lo recuerdan por sus sabias palabras, su espíritu de entrega y el haber construido desde cero la parroquia», agregó la televisión, que difundió testimonios de feligreses que lamentaron el fallecimiento y destacaron la personalidad jocosa y resolutiva del europeo.
«Algo muy importante fue que el padre, incluso, hasta su último momento de vida, él dio su vida para salvar a otra persona», dijo una de las feligreses.
En San Alberto Magno se realizó una misa, a la que asistieron cientos de fieles católicos a darle el último adiós, y posteriormente su cuerpo fue trasladado hacia el panteón metropolitano, añadió la televisión.
Agregó que, en este mismo lugar se celebró la misa del sacerdote Pedro Anzoátegui, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado tras labores de rescate la tarde del sábado, según confirmó la Arquidiócesis de Guayaquil.
Ambos sacerdotes fallecieron el viernes en el municipio general Villamil Playas, en Guayas, luego de lanzarse al mar para rescatar a un joven monaguillo que era arrastrado por el fuerte oleaje. Habían llegado a Playas para participar en un retiro espiritual realizado en el sector las Antenas.
Tras su intervención, el menor logró salir con vida, pero los sacerdotes fueron arrastrados mar adentro por el oleaje.
EFE
