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Juan Guerrero:Opinión

Democracia y elecciones, por Juan Guerrero

No es cierto que el ejercicio electoral, por sí solo, garantiza la democracia. Llamar a elecciones como garantía para conformar un Estado democrático es, en sí mismo, un acto de mera ingenuidad cuando no se comprende la naturaleza profunda de lo que significa vivir y convivir en una sociedad verdaderamente democrática.

La piedra angular que soporta y potencia la vida democrática es la comunicación que se desarrolla entre ciudadanos libres, que expresan sus ideas sin coacción ni restricciones. El ejercicio comunicativo activo, participativo, compartido y dialógico fortalece la vida democrática. Como consecuencia de ello derivan otros actos donde la democracia se expresa, como el ejercicio electoral.

Las sociedades se educan para vivir, convivir y compartir libremente en democracia. En la medida que la comunicación se profundiza y expresa en continua libertad la democracia aumenta y se fortalece. Por ello, los procesos educativos altamente pedagógicos y dialógicos, forman al individuo para la vida en democracia. 

Existen sociedades donde las complicadas relaciones de comunicación están controladas por el Estado y, sin embargo, periódicamente se ejecutan actos electorales. Esto, sin embargo, es una calculada estrategia de comunicación mediatizada, sesgada y controlada que restringe el verdadero sentido de lo que es la democracia. 

Vivir en una sociedad democrática comporta una exigencia permanente de participación responsable en los asuntos públicos y comunitarios. Para ello es necesario adaptar procesos de “complejización educativa” que capaciten al individuo como sujeto crítico, para incidir en la transformación integral de su entorno. De esta manera la democracia se comprende como una razón superior de existencia. Al existir solo en los actos comunicativos dialógicos la democracia se comprende como un derecho humano básico, por ser expresión de actos comunicativos libres. Y comunicación es comunión. Por tanto, cuando nos comunicamos estamos cumpliendo actos solidarios de hermandad con el Otro, sea este nuestro igual, diferente, contrario o semejante.

Difícil y riesgoso es dejar en manos de sujetos formados solo en actos comunicativos perlocutivos, mediatizados y controlados el ejercicio democrático de educar para la vida empresarial, industrial, académica o de militancia político partidista. Ello porque este tipo de individuo tiende a pervertirlo todo al impedir que las capacidades infinitas del ejercicio libre de la comunicación, puedan manifestarse sin mayores restricciones que aquellas normadas en las leyes de una sociedad. 

En lo específico no creo que en Venezuela puedan realizarse actos electoral normales, sanos, independientes y sobre todo libres, sin antes establecer principios que permitan al ciudadano expresarse sin restricciones ni coacciones. Sanear el sistema electoral nacional significa desmontar todo el andamiaje mediatizado y sesgado de décadas pasadas, que devino en maquinaria de partidos y grupos políticos que sepultaron la credibilidad de una institución en la que muy pocos ciudadanos confían. 

El poder electoral venezolano en absoluto es confiable, tanto por sus cuestionadas autoridades como por los equipos y sistemas de automatización que utiliza. Por otra parte, actualizar la data de población, mejorar los sistemas, y lo más complicado; constituir equipos profesionales para dirigir la institución son, entre otras exigencias, las razones que nos indican que no es posible realizar un verdadero y, sobre todo, creíble y confiable acto electoral. Al menos en el mediano plazo, entre un año y medio a dos años, podría contarse con una institución saneada y confiable, mientras lo más trascendente, que garantiza a largo plazo el ejercicio electoral confiable para el fortalecimiento democrático, es un asunto de educación de la población en los procesos complejos que conforman la cultura democrática de la sociedad.

(*) camilodeasis@gmail.com   X @camilodeasis   IG @camilodeasis1

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