
Delcy Rodríguez lanzó este lunes 9 de marzo una serie de exigencias a Estados Unidos y a la comunidad internacional para mantener las actuales relaciones diplomáticas que se han facilitado tras la captura de Nicolás Maduro, durante un acto del aparato de propaganda chavista desde las instalaciones de Fuerte Tiuna en Caracas.
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En un intento por lavar la imagen de la cúpula, la sucesora de Maduro rechazó los múltiples señalamientos globales que vinculan al régimen chavista con actividades ilícitas. Durante su intervención, Delcy defendió a Nicolás y a Cilia Flores de los cargos que pesan en su contra ante la justicia internacional. «Venezuela no es un país de narcotráfico», dijo.
Para intentar imponer sus reglas en la agenda bilateral al intentar maquillar el tutelaje de EEUU, la dirigente del chavismo presentó un supuesto Decálogo de Actuación Internacional. Este guion exigió a las democracias del mundo un trato igualitario, reconocimiento de su «verdad», beneficios económicos compartidos, legalidad internacional y un supuesto pacifismo.
Rodríguez reiteró que el régimen mantuvo una política activa de cooperación para combatir el tráfico de drogas y proteger a la juventud. Así mismo, la nueva mandamás del chavismo intentó justificar la precaria situación de los venezolanos al asegurar que la mayor fortaleza del territorio radicó en la «riqueza espiritual» del pueblo por encima de los bienes materiales.
«Queremos construir relaciones a largo plazo, pero deben estar basadas en la verdad de Venezuela», concluyó Rodríguez.

