
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, abrió la puerta a una eventual presencia de tropas de Estados Unidos en el país como parte de la estrategia para enfrentar la crisis de seguridad, aunque condicionó cualquier despliegue a que opere bajo el mando de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, en un intento por equilibrar cooperación internacional y control soberano.
Por Yalilé Loaiza | Infobae
La postura del mandatario marca un nuevo nivel en la relación bilateral en materia de seguridad y refleja la presión interna por contener una escalada de violencia que ha transformado el panorama del país en los últimos años. Ecuador, que hasta hace poco era considerado uno de los territorios más seguros de América Latina, enfrenta hoy tasas de homicidios comparables con las de los países más violentos de la región, en gran medida por su rol en las rutas del narcotráfico.

En una entrevista concedida a Bloomberg, Noboa planteó que la participación de fuerzas estadounidenses no debe interpretarse como una intervención, sino como una cooperación en un contexto donde el crimen organizado tiene carácter transnacional. Bajo esa lógica, insistió en que cualquier acción conjunta debe respetar la estructura de mando local y responder a objetivos definidos por el Estado ecuatoriano.
El Gobierno sostiene que ya existe una colaboración activa con Washington, especialmente en el ámbito de inteligencia y tecnología para el rastreo de organizaciones criminales. Según el propio presidente, este apoyo ha contribuido a operaciones recientes contra grupos que han sido catalogados como terroristas y a una reducción focalizada de la violencia en zonas estratégicas, particularmente en la frontera norte, donde se concentran corredores clave del narcotráfico.
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