
Cuba tendrá prolongados cortes eléctricos en todo el país este viernes, apagones que desconectarán a la vez hasta el 68 % de la isla en el momento de mayor demanda energética, un máximo histórico según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por EFE.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU desde enero ha elevado los apagones, paralizando casi por completo la economía y disparando el malestar social.
Desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas, el mayor apagón se había registrado este lunes (64 %) seguido por las tasas de este miércoles y el 30 de enero pasado (63 %).
Este miércoles pasado la isla sufrió además un apagón masivo que dejó sin corriente a unos seis millones de personas, incluida La Habana, debido a una avería en una central termoeléctrica clave del oeste del país.
La recuperación está siendo lenta, en parte por la falta de combustible para los motores de generación, y sus consecuencias aún son perceptibles. La capacidad de generación este viernes es inusualmente baja y 10 de las 16 unidades de generación termoeléctrica están averiadas o en mantenimiento.
En este contexto, la UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda de esta jornada, en la tarde-noche, una capacidad de generación de 1.015 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.050 MW.
El déficit, la diferencia entre oferta y demanda, será de 2.035 MW y la afectación estimada, lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados, alcanzará los 2.075 MW.
Las afectaciones en las termoeléctricas no están ligadas al bloqueo petrolero de EE.UU. (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que el Gobierno ha indicado que lleva desde enero completamente parada por la falta de combustible.
EE.UU. detuvo en primer lugar el flujo de petróleo venezolano a Cuba -cuando este país era su principal proveedor- y luego declaró una «emergencia» por el supuesto riesgo que supone la isla, amenazando a quien suministrase crudo a La Habana.
Cuba apenas produce un tercio del petróleo que precisa para sus necesidades energéticas. En lo que va de 2026 tan sólo dos tanqueros han atracado con petróleo del exterior en la isla.
EFE
