En Caracas, la compra de proteínas suele implicar la comparación de precios entre distintos establecimientos. Carnicerías, mercados municipales y supermercados muestran diferencias en los montos de venta, lo que lleva a muchos consumidores a revisar varias opciones antes de realizar su compra.
Las diferencias se observan entre comercios y entre tipos de presentación de un mismo producto. Pollo y carne de res concentran buena parte de la demanda y funcionan como referencia para el gasto destinado a este grupo de alimentos.
Un sondeo realizado por El Diario permite comparar los precios registrados durante 2025 con los vigentes a comienzos de 2026 y explicar el comportamiento reciente de las proteínas de mayor consumo en la ciudad, donde la variación más visible se concentra en la carne.

¿Cómo han variado los precios del pollo y la carne en Caracas en un año?
Los precios del pollo y la carne en Caracas presentan diferencias según el tipo de corte y el establecimiento donde se vendan. En 2025, el kilo de pollo entero se ubicaba entre 3,7 y 4 dólares, mientras que la pechuga costaba entre 8,5 y 9,6 dólares. En el caso de la carne de res, la pulpa negra se cotizaba entre 9,5 y 12 dólares por kilo, y la carne molida entre 8,5 y 10 dólares.
A comienzos de 2026, los montos reflejan ligeros cambios respecto al año anterior. El pollo entero se cotiza entre 2,5 y 3 dólares por kilo, y la pechuga entre 6,5 y 7 dólares. La carne de res presentó una reducción más marcada: la pulpa negra se ubicó entre 9 y 10 dólares, mientras que la carne molida bajó a un rango de 4,5 y 5 dólares por kilo, según el corte y el comercio.
En varios mercados municipales de Caracas y en ferias populares los fines de semana, algunos compradores encuentran pescado fresco a precios relativamente más bajos que otras proteínas. En esos espacios, el kilo de especies como coro‑coro, bagre o lisa suele ubicarse alrededor de 4 a 5 dólares, dependiendo del tamaño, la especie y la disponibilidad del día, y se vende a precios ajustados también con base en la cotización oficial del dólar.
Otro producto de consumo frecuente son los huevos, cuya variación refleja también el impacto del ajuste en bolívares y la inflación. En 2025, un cartón de 30 unidades se vendía aproximadamente en 4 dólares, mientras que para 2026 su precio se ubicó en 5 dólares, según los sondeos en distintos establecimientos de Caracas.
Aunque el precio del pollo se mantiene dentro de rangos similares al año anterior y la carne muestra una baja en dólares, los compradores necesitan más bolívares para adquirirlos. Esto se debe a que el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela, que para el 18 de febrero de 2026 se ubicó en 398,74 bolívares por dólar, aumentó respecto a meses anteriores.

Los comercios calculan sus precios en bolívares tomando como referencia este tipo de cambio. Por eso, aunque el valor en dólares no varíe mucho, el monto en bolívares que los consumidores deben pagar se incrementa cada vez que la tasa oficial sube.
De esta forma, la relación entre el dólar oficial y los precios en bolívares permite que algunos productos parezcan estables en dólares, pero se perciban más caros en moneda local cuando la tasa aumenta, lo que afecta la capacidad de compra de los consumidores.
El acceso a las proteínas frente a los ingresos en bolívares
El gasto diario estimado por persona para adquirir los alimentos de la canasta básica familiar en Venezuela fue de aproximadamente 16,61 dólares, según datos de Cendas‑FVM. Este monto incluye proteínas como pollo y carne de res, junto con otros productos esenciales para la alimentación.
El salario mínimo mensual y los bonos de alimentación que reciben los trabajadores representan solo una fracción muy reducida de ese gasto, lo que evidencia que gran parte de la población no puede cubrir sus necesidades alimenticias básicas con los ingresos en bolívares.
La situación es más crítica para quienes dependen exclusivamente de pagos en moneda local. Cada vez que sube el tipo de cambio oficial, la cantidad de bolívares necesaria para comprar los productos aumenta, incluso si los precios expresados en dólares se mantienen estables o bajan ligeramente.

Esto hace que, en la práctica, los costos de las proteínas resulten inaccesibles para muchos hogares. Comprar pollo o carne de res requiere destinar una porción significativa del salario, obligando a priorizar el gasto en alimentos sobre otros bienes o servicios.
Los datos de Cendas reflejan que los ingresos en bolívares no alcanzan para cubrir la alimentación diaria de manera completa, y que los trabajadores con pagos en moneda local son quienes más sienten el impacto de la subida del dólar oficial y de los precios de las proteínas.
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