La llegada de José Antonio Kast a la Presidencia de Chile marca algo más que un cambio de Gobierno. Marca el cierre de un ciclo político que comenzó con el estallido social de 2019 y que durante varios años giró en torno a una idea dominante: que la política debía reconstruirse a partir de la participación, la deliberación y el reconocimiento de demandas sociales largamente postergadas.
