
Diosdado Cabello aterrizó este martes en el estado Trujillo para intentar lavarle la cara a los cuerpos de seguridad. En un acto transmitido por el aparato de propaganda VTV, el jefe de la tolda roja aseguró con tono de regaño que «un funcionario matraquero no puede tener lugar» en las instituciones, como si el extorsionador uniformado fuera un invento ajeno a su propia gestión.
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Rodeado de motos y patrullas, Cabello anunció la entrega de 55 unidades para las zonas montañosas y 442 motocicletas, advirtiendo que los vehículos no son para adornar galpones.
El también secretario del PSUV afirmó que actualmente «está de moda ser policía», celebrando que las solicitudes de aspirantes saltaron de 7.800 a 32.000, aunque no mencionó si el interés es por vocación o por el «negocio» de la alcabala.
En su afán de control social, Cabello informó que instalaron cámaras de seguridad y soltó una advertencia a los comerciantes: si tienen una cámara privada, «también tiene que servir para cuidar la calle», asomando la intención del régimen de meterse en el monitoreo de los negocios particulares. Según Cabello, están construyendo un «nuevo modelo» donde el uniforme se lleva con «dignidad».
