
Las altas temperaturas en Maracaibo, que normalmente pueden superar los 30 grados centígrados, han dejado de ser un tema de conversación para convertirse en un desafío de supervivencia económica y física, pues sus habitantes se ven obligados a invertir grandes sumas de dinero y mucha creatividad para no deshidratarse, especialmente cuando las fallas eléctricas anulan cualquier posibilidad de refrigeración.
Por Radio Fe y Alegría
La imposibilidad de enfriar agua con facilidad en casa debido a los cortes de luz ha creado una dependencia del hielo y el agua mineral comprada en la calle, afectando directamente el bolsillo familiar. ?
?Además del gasto económico, el cansancio físico se acumula: la falta de aire acondicionado o ventiladores durante las noches transforma el tiempo de descanso en una jornada de agotamiento.
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